Los próximos dos meses serán claves para superar la sequía en el sur

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Déficit hídrico supera, en promedio, el 60% en las regiones del sur. Incluso, en Los Ángeles había 69% menos que la media histórica. Por ahora, la situación no es desesperada para la agricultura y la ganadería. Pero si no llueve lo suficiente en invierno o la primavera, algunas zonas no tendrían alimento para los animales.

Los antiguos dicen que esta es la sequía más grande de los últimos 50 años. Basta ver las fotos que han aparecido en relación con la situación en algunos lagos, sin considerar la cantidad de arroyos y vertientes que se han secado, y ríos que están con 25% de su caudal normal desde el verano, dice Óscar Fierro, ganadero de Coyhaique. Fierro cree que la falta de precipitaciones se está haciendo crítica y que hay alarma entre los productores de la Región de Aysén.

Mientras, 562 kilómetros más al norte, en Osorno, la preocupación también cunde.

-Tenemos sobre el 60% de déficit, algo que la gente de más edad dice no haber visto nunca. Es un fenómeno inusitado que llama poderosamente la atención y pone una interrogante sobre el futuro, comenta Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO.

La sequía que enfrenta la zona sur y austral del país tiene en vilo a los agricultores y ganaderos que han visto pasar el otoño sin que las habituales precipitaciones -que en algunos sectores superan los mil milímetros en el año- caigan sobre una tierra que en su mayor parte está dedicada a cultivos anuales, ganadería y una creciente producción frutícola. Preocupante momento que tiene a los agricultores mirando al cielo, pero que no es definitivo, porque la situación aún podría revertirse si el invierno llega con lluvias copiosas en julio y agosto, principalmente.

El problema es que las estimaciones meteorológicas hablan más bien de la posibilidad de instalación del fenómeno de La Niña en el país, que está más asociado a un año seco y frío.

LLega La Niña

La situación planteada con el clima en estos meses tiene a la zona central con superávit de agua caída, mientras que desde Chillán y hasta la zona austral se extiende la amplia zona deficitaria.

“Este fenómeno ocurre básicamente porque un anticiclón está bloqueando la zona sur, lo que hace que se desvíen las precipitaciones hacia el centro. Eso genera que en el sur haya un déficit de precipitaciones sobre 60%”, señala Luis Morales, profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y director del Laboratorio para la Investigación en Ciencias Ambientales.

Recalca Morales que estos eventos usualmente son cíclicos y se van repitiendo cada cierto tiempo, cada 20, 30 o 60 años.

“Lo que pasa es que El Niño está en retroceso y se supone que a partir de este mes prácticamente pasaremos a año normal. Pero en lo que todos los expertos están de acuerdo es en que a finales de invierno e inicios de primavera pasaríamos al fenómeno de La Niña, que normalmente se asocia a sequía”, dice Morales.

IX Región, hay que invertir en riego

Hasta ahora, la menor cantidad de agua caída no ha sido tema para el sector agrícola de la Región de La Araucanía.

Es lo que plantea Andreas Köbrich, secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco, Sofo. Pero no porque no tenga importancia, sino porque todavía hay tiempo para revertir la situación.

Para Köbrich, hay tres razones para sostener que no hay que preocuparse antes de tiempo: Primero, porque muchos cultivos anuales recién se están asentando y falta mucha superficie por establecer todavía. Y segundo, como el clima en la región tiene como características inviernos fríos y lluviosos, cuando las temperaturas son bajas las plantas tampoco crecen. Por ello, el actual momento no es de demanda importante de agua por las plantas ya establecidas, como el raps, trigos de invierno, praderas permanentes o los frutales.

“La lluvia que ha caído ha sido más que suficiente. No tenemos alarma. Para nosotros, en esta región, con el clima que tenemos, lo relevante es la primavera. La época más importante de abastecimiento, desde el punto de vista de las lluvias, es de agosto en adelante, lo que coincide con el período de mayor requerimiento de las plantas y que llega a su máximo cuando están en floración, en noviembre, diciembre”, señala Andreas Köbrich.

El tercer elemento es que en la región no hay embalses y tampoco tienen un reservorio de nieves glaciares en la cordillera a cuatro mil metros de altura. La nieve está a 2.000 metros y no son grandes reservas de hielo, como ocurre en las zonas norte o central.

Pero el hecho de que en La Araucanía no se haga ninguna administración del agua y, por tanto, se vaya al mar, a su juicio, es la razón para insistir en que se debe invertir en riego.

“Sería diferente si tuviéramos un tremendo embalse que a esta altura debiera estar lleno. Entonces sí estaríamos con alarma, pero esa no es la realidad… Toda el agua que cae en invierno se va derecho al mar. Esa es la riqueza que perdemos en Chile, pero optamos por eso, porque no hemos hecho nada. Desde 1970 que está aprobado un embalse -en la zona de Collipulli- para esta región. Para que veamos cuando las cosas son lentas”, dice.

Por eso, en la IX Región, por el momento no se habla de alarma, pero preocupa que la primavera pueda venir con la misma tendencia que el otoño, dice Köbrich.

Un tiempo anormal en Los Ríos y Los Lagos

Una situación un poco peor es la que se vive en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Por televisión, los que están lejos, pudieron apreciar con asombro el retroceso de los lagos, especialmente el Llanquihue. Ahí sí que la alarma se encendió. Esto, porque las praderas debieran crecer y no lo están haciendo, y como se venía de un verano seco, muchos ya usaron el forraje que tenían para invierno. La cuestión es saber si van a lograr tener comida para los animales para llegar hasta septiembre o poder producir forraje.

“Tenemos sobre 60% de déficit, y si bien es cierto hay un crecimiento de praderas que por lo menos se ve verde, lo que nos complica es lo que puede pasar en la primavera y el próximo verano, en que podríamos tener un doble efecto, porque lo que no ha caído podría impactar negativamente en el relleno de los pozos que se utilizan para extraer el agua, tanto para la bebida de los animales como para la gente que utiliza riego”, señala Christian Arntz.

En la zona ya venían con años secos y con problemas para la producción de pastos.

“No hemos tenido un invierno tan crudo; por lo tanto, hasta hace dos semanas todavía teníamos crecimiento de praderas, que para esta época no es usual. Los suelos a estas alturas deberían estar anegados y con un crecimiento menor de la pradera, y también las temperaturas habrían caído a partir de mayo. Pero estamos viendo como recién comienzan a bajar las temperaturas. Entonces, claramente este es un año anormal en el que, si bien tuvimos una sequía fuerte en el verano que hizo que se gastara el forraje, hasta el minuto el otoño ha sido benigno; sin embargo, lo que complica es qué va a pasar en primavera y si llega otro verano seco como se pronostica”, dice Arntz.

El ganadero osornino recuerda que ya son cuatro períodos de sequía estival, que resienten la productividad tanto de carne como de leche.

“Este momento es preocupante por lo inusitado del fenómeno. Que no haya llovido hasta ahora es algo que no recuerdo. Lo más que había visto era que no lloviera hasta principios de mayo”, subraya.

Es que en Osorno en esta época ya tenían los pozos llenos, sin problemas de agua, y hoy tanto en Los Lagos como en Los Ríos el nivel tan bajo hace que haya preocupación no solo por las praderas, sino por el agua para los animales.

Si el fenómeno persiste y se hace permanente, Christian Arntz cree que la forma de producir carne y leche en el sur va a cambiar sustancialmente.

“Si de aquí a septiembre se producen las lluvias no habría problemas, pero si pasamos agosto no podríamos saber en qué situación quedamos, porque sería algo a lo cual nunca nos hemos enfrentado”, dice.

Insólita falta
de agua en Aysén

“La verdad es que es un tremendo problema el que tiene la región, es crítico, y lo digo con datos: este año tuvimos una cosecha de pasto menor en 50% a los volúmenes normales y la falta de agua en el verano hizo que en algunos predios no hubiera siquiera agua para las casas de los empleados. De hecho, hubo gente que desocupó campos”. Así describe la situación en la Región de Aysén el ganadero Óscar Fierro.

Destaca que en las últimas semanas se ha visto actividad de las autoridades reconociendo el déficit. “Estamos pensando seriamente que vamos a tener que preocuparnos del tema con algo de tecnología, con riego, pozos profundos, acopio en tranques, algo impensable para esta zona hace algunos años”, comenta Fierro.

El tema de la falta de agua es realmente sensible y causa alarma, dice.

“Hace dos años tuvimos una sequía muy grande, pero la de este año, para los antiguos, es la más grande. Por ahora no hay peligro para el ganado, porque de alguna manera la gente ha sacado sus animales y los ha llevado a otros lados, pero obviamente los afecta en su condición corporal, ya que están con menos kilos. El ganado gordo para faena ha costado más terminarlo, las vacas cuesta terminarlas, lo usual es darles los campos marginales y justamente ahí es donde más ha fallado el agua. Peligro no hay, pero lo que vemos es que el próximo año podría ser más crítico, porque estamos a mediados de junio y no ha nevado”, agrega.

La posibilidad para los ganaderos australes es tener un verano lluvioso, con lo que podrían solucionar el problema de las empastadas, podrían regar y tendrían las napas llenas. “Acá las siembras comienzan en septiembre y terminan en diciembre, y si no hay agua en verano todo el trabajo de fertilización, sin lluvia, es inversión perdida”, acota Fierro.

Solo falta que La Niña se apiade y este invierno y primavera caiga el agua suficiente en las zonas sur y austral.

Fuente: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=265345